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Mi jauría

La raza que España desecha y Alemania rescata

25/07/2026
Abandono de galgos y podencos: perros de caza que llenan las protectoras españolas

En Berlín hay manifestaciones para pedir más adopciones de una raza española. En España, esa misma raza llena las protectoras cada año en la misma fecha, con una precisión de calendario que no es casualidad: cuando acaba la temporada de caza. El abandono de galgos y podencos es, según varias fuentes del sector, el mayor drama silencioso de las protectoras españolas, y a la vez uno de los menos contados fuera de los círculos animalistas.

El contraste es tan fuerte que cuesta creerlo: mientras aquí se desechan por miles, en Alemania, Países Bajos o Finlandia hay listas de espera para adoptarlos, asociaciones especializadas solo en traerlos, y hasta protestas en la calle pidiendo que se haga algo. La misma raza, dos países, dos destinos completamente opuestos.

En esta animalada te contamos los datos del abandono de galgos y podencos (con las dos versiones, la de los rescatadores y la del sector cinegético, porque es un tema donde la cifra oficial no existe y conviene ser justos), el fenómeno del rescate internacional, y por qué esta raza autóctona española tiene mejor futuro fuera que dentro.

Respuesta rápida: El abandono de galgos y podencos se dispara cada año al terminar la temporada de caza (entre enero y febrero). No existe una cifra oficial del Estado, pero las asociaciones de rescate llevan años cifrando el abandono de galgos en torno a 50.000 al año, y estudios como el de la Fundación Affinity sitúan a galgos y podencos entre las razas con más abandono de España, con protectoras del sur donde hasta el 90% de los perros recogidos son de estas dos razas. El sector de la caza niega esas cifras y las atribuye a robos o a la falta de control estadístico.

Mientras el debate sigue, miles de galgos y podencos españoles son adoptados cada año en Alemania, Países Bajos y Finlandia, países con asociaciones específicas dedicadas a traerlos.

El patrón que se repite cada febrero

Empecemos por lo que sí está confirmado por todas las fuentes, sin excepción: el calendario del abandono de galgos y podencos coincide con la temporada de caza. El propio estudio de la Fundación Affinity incluye «el fin de la temporada de caza» como uno de los motivos declarados de abandono, con un 10% de los casos según recoge MundoPerros.

La protectora andaluza Galgos del Sur, con sede en Villafranca de Córdoba, lo describe con datos muy concretos: el 90% de los perros que recogen son galgos o podencos, «desechados» por los cazadores al terminar la temporada. Y el patrón cambia de forma preocupante: ya no reciben animales solo en febrero, sino durante todo el año, incluso en verano.

Las dos versiones: la cifra que nadie puede confirmar del todo

Aquí toca ser honestos, porque este es un tema donde las cifras chocan. No existe una estadística oficial del Estado sobre cuántos galgos y podencos se abandonan al año, como confirmó Newtral en su verificación.

La versión de los rescatadores: las asociaciones animalistas llevan años cifrando en unos 50.000 los galgos abandonados cada año en España, cifra que recogen medios como El Plural. Denuncian, además, métodos crueles de abandono en los casos más extremos, y organizaciones como SOS Galgos llevan décadas documentando casos.

La versión del sector cinegético: la Federación Española de Galgos niega tajantemente esas cifras. Sostiene que sus galgueros federados registran a sus perros desde el nacimiento, que muchos «abandonos» son en realidad robos de furtivos, y acusa a algunas asociaciones animalistas de inflar el problema, según recoge el propio debate documentado por Público. Desde otros medios afines a la caza, como Jara y Sedal, se cuestiona directamente la magnitud del problema.

Lo que sí es un hecho, y esto no lo discute nadie: los perros de caza (galgos y podencos) quedaron excluidos de ciertas protecciones específicas dentro de la Ley de Bienestar Animal, lo que las asociaciones animalistas señalan como un vacío legal que perpetúa la impunidad, según denuncian en El Diario.

Podenco adoptado como perro de compañía en un hogar

El contraste: donde España desecha, Europa hace cola

Y aquí llega la parte más llamativa del abandono de galgos y podencos, la que convierte esto en animalada: lo que en España se ve como un «estorbo» tras la temporada de caza, en el norte de Europa se busca activamente.

Alemania y Países Bajos destacan por sus altas cifras de adopción de galgos españoles, según recoge el blog de Terránea. Existen asociaciones enteras dedicadas solo a esto: contactar con protectoras españolas, tramitar el traslado y encontrar familia en Centroeuropa a perros que aquí nadie quiere. El año pasado hubo manifestaciones en Berlín pidiendo más adopciones de galgos españoles, un contraste que deja en evidencia lo distinto que se percibe a esta raza fuera de nuestras fronteras.

Lo curioso: galgos y podencos son perros descritos por los propios especialistas como muy sociables, con temperamento tranquilo y poca tendencia a la agresividad, capaces de convivir perfectamente con niños si reciben el ejercicio que necesitan. No hay ningún motivo objetivo relacionado con el carácter del animal que explique por qué aquí se desechan y allí se adoptan con lista de espera. La diferencia es cultural: aquí, para muchos, siguen siendo «herramientas de caza»; allí, son mascotas de compañía sin más.

Por qué el modelo hace que esto se repita cada año

Sin entrar a valorar la caza en sí (cada uno tiene su opinión, y este no es el sitio para ese debate), sí hay un patrón estructural que explica por qué el abandono de galgos y podencos se repite temporada tras temporada: estos perros se crían específicamente para cazar liebres, y cuando dejan de rendir (por edad, lesión o simple sustitución por un ejemplar más joven), muchos criadores no los mantienen como mascota.

Esto contrasta con lo que hemos visto en otras razas: mientras un perro de compañía normal se abandona por causas dispersas (mudanza, alergia, coste), el de caza tiene una causa muy concentrada en el tiempo y muy ligada a su función. Eso explica el pico cada febrero que documentan todas las protectoras del sur.

Protectora de galgos y podencos esperando adopción en España

Qué puedes hacer si quieres ayudar

Si este drama te ha tocado la fibra, hay formas concretas de ayudar sin necesidad de meterte en el debate de la caza:

  • Adopta un galgo o podenco. Las protectoras españolas tienen cientos disponibles todo el año, y son perros agradecidos, tranquilos en casa (aunque veloces fuera) y perfectos para pisos, contrario a lo que mucha gente cree por su tamaño.
  • Apadrina a distancia si no puedes adoptar: la mayoría de protectoras especializadas (Galgos del Sur, SOS Galgos y similares) tienen programas de apadrinamiento que cubren su manutención.
  • Denuncia el maltrato si lo presencias: contacta con el Seprona o la protectora más cercana.
  • Difunde: muchos de estos perros solo encuentran hogar porque alguien compartió su caso en redes.

Y si estás pensando en adoptar cualquier perro, recuerda calcular bien antes lo que implica, como vimos en cuánto cuesta tener un perro: la mejor forma de que un galgo o podenco no vuelva a la protectora es adoptar con información realista desde el primer día.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos galgos se abandonan en España al año?

No hay cifra oficial del Estado. Las asociaciones de rescate llevan años cifrando el abandono de galgos en torno a 50.000 al año, mientras que el sector cinegético niega esa cifra y la atribuye en parte a robos de furtivos o a fallos en el recuento estadístico. Lo que sí documentan de forma constante las protectoras es un pico de abandonos coincidiendo con el fin de cada temporada de caza.

¿Por qué se abandonan tantos galgos y podencos en España?

El patrón se repite al terminar la temporada de caza (enero-febrero), motivo que la Fundación Affinity recoge en su estudio anual como una de las causas declaradas de abandono. Protectoras del sur de España, como Galgos del Sur, señalan que hasta el 90% de los perros que recogen son galgos o podencos criados para la caza y descartados cuando dejan de ser útiles para esa función.

¿Es verdad que en Alemania adoptan más galgos que en España?

Sí. Alemania y Países Bajos tienen una tradición consolidada de adopción de galgos y podencos españoles, con asociaciones específicas dedicadas a gestionar su traslado y adopción. El contraste ha llegado a generar manifestaciones en ciudades como Berlín pidiendo facilitar más adopciones de esta raza. En España, en cambio, siguen siendo de las razas con más abandono.

¿Son buenos galgos y podencos como mascota de compañía?

Sí. Los especialistas los describen como perros sociables, tranquilos en el entorno familiar y con poca tendencia a la agresividad, capaces de convivir bien con niños. Necesitan ejercicio regular (son corredores natos), pero dentro de casa suelen ser especialmente calmados, lo que sorprende a quien no los conoce. Su fama de perros «solo de caza» no se corresponde con su temperamento real como mascota.

Conclusión

El abandono de galgos y podencos es una de esas realidades incómodas donde España queda en contraste con el resto de Europa. Mientras aquí se repite cada año el mismo patrón tras la temporada de caza, en Alemania o Países Bajos hay quien hace cola, e incluso manifestaciones en la calle, para adoptar a la misma raza que aquí muchos desechan.

Las cifras exactas se discuten (y es justo reconocerlo: no hay estadística oficial y el sector de la caza cuestiona los números de las asociaciones), pero el patrón temporal y el contraste con la adopción internacional son hechos documentados por todas las partes. Lo que no se discute es que son perros nobles, tranquilos y perfectamente aptos para vivir en familia.

Si alguna vez te has planteado adoptar, un galgo o un podenco español te está esperando en una protectora, sin necesidad de cruzar ninguna frontera. A veces la mejor animalada es también la más sencilla: dar una segunda oportunidad a quien nunca debió necesitarla.


Miguel Ángel — Fundador de Mi Jauría. Divulgador sobre el cuidado de perros y gatos basado en información veterinaria contrastada. Más sobre mí.